En la actualidad, gran parte de la discusión o debate sobre el futuro de la cooperación está influenciado muy fuertemente por la 4ta. Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, a realizarse en junio de 2025.
Nuestra región se enfrenta a varios desafíos que tienen que ver con su rol en la cooperación internacional. Esto abarca tanto su participación en la distribución de la AOD a nivel global, su liderazgo en la cooperación Sur-Sur y Triangular y las dificultades para articular una propuesta acordada de la región para hacer oír su voz de manera más contundente. En este panorama podríamos incluir al Caribe, con múltiples países graduados y con riesgos ambientales de gran impacto y consecuencias dramáticas para varios de ellos.
Así surge nuevamente el impulso por revisar los criterios con los que se categorizan a los países por el CAD – OCDE (método Atlas) y agregar criterios de multidimensionalidad del desarrollo y de bienestar. Este trabajo siempre ha tenido, como uno de sus fines principales, incidir o impactar en la forma en la que se brinda la cooperación tradicional (AOD) y en especial la regulada por el CAD.
En este marco podemos ubicar el Desarrollo en Transición, como terminología que ha intentado dar una lógica al proceso de cambio de categoría hasta culminar en la graduación y, por lo tanto, a ser excluidos de la AOD. En este terreno, tanto Chile como Uruguay intentaron impulsar la revisión de los criterios, con el apoyo de pocos interesados tanto en la región de ALC como en el Norte. Pocos países han tomado medidas concretas, como, por ejemplo, España, que ha reflejado en su Ley de Cooperación1 la importancia de atender esta situación. Así señala “también contemplará aquellos países de desarrollo en transición, que, más allá de su clasificación por nivel de renta, siguen enfrentando retos importantes en materia de desigualdad, de reducción de la pobreza y de cooperación avanzada para la transición al desarrollo sostenible”.
Hay mucho trabajo ya realizado por distintos organismos e instituciones sobre la medición del desarrollo y el bienestar, la multidimensionalidad y los elementos que podrían conformar una “grilla” para su formulación. Por ello, creemos que más que seguir discutiendo sobre estos elementos a tomar en cuenta, deberíamos tomar un camino práctico, definiendo criterios básicos con los cuales poder avanzar y lograr una voz que sea escuchada.
Nuestra región tiene enormes desafíos, todos ellos forman parte de los ODS y la Agenda 2030, pero muchas veces desde afuera se cree que hay recetas que sirven para todos y que se adaptan a todas las circunstancias y contextos.
Nuestra región necesita avanzar en la digitalización, en la preservación del ambiente, en el fomento a las inversiones; pero tiene otros desafíos que son centrales para estos mismos temas. La pobreza (más de 200 millones de personas), el crimen organizado, el abandono temprano del sistema educativo, la violencia de género e intrafamiliar. Además, este contexto ha propiciado un movimiento migratorio gigante, registrándose crisis humanitarias y violaciones a los derechos humanos de manera permanente y sistemática. Podemos agregar en materia económica, el alto endeudamiento con respecto al PIB y a las exportaciones (60% aproximadamente en el repago), el escaso margen fiscal, las limitaciones al comercio y nuevas condicionalidades vinculadas, por ejemplo, a certificaciones ambientales y adaptaciones de la producción.
En materia ambiental, ALC es la segunda región en desastres –según el UNDRR- y la primera en su costo (U$D58 mil millones). No podemos dejar de mencionar un tema central como lo es la democracia, sus instituciones y la libertad. Todo esto está siendo amenazado no sólo por aquellos que no creen en estos valores sino también por el crimen internacional organizado.
Por eso entendemos que hay una oportunidad que se debe basar en una mejor comprensión de la dimensión de los problemas y las urgencias de nuestra región, de las decisiones de las naciones. Intentemos mirar más allá de los “criterios” y de los “parámetros” para unirnos en dar respuesta a los desafíos esenciales para los ciudadanos, como son la pobreza, la educación, la salud, la libertad, el ambiente, entre otros.… Ahí están los criterios: queremos trabajar juntos para resolver estos problemas o seguiremos reuniéndonos para discutir que parámetro utilizar mientras la situación social, económica y ambienta empeora. Nosotros apostamos por el desarrollo humano y el bienestar.